artes
Había una vez un joven, murciano, de nombre *Carlos*, de familia de artistas, con pasión por el arte desde que tiene uso de razón y que siempre se recuerda con un lápiz en la mano. Resulta que cursó estudios de diseño en Valencia y hace 4 se desplazó a Ma
Blabla: Vaya, vaya, ¿qué tenemos por aquí…? ¡Un ilustrador! ¿O sea que tú eras el típico niño sin amigos que se sentaba a dibujar monstruos en el último pupitre de la clase?Carlos P.S.: Jeje, bueno, no exactamente, más bien era el típico niño bueno, solitario y calladito, pero con amigos, además ¡flipaban con mis dibujos!B.B.: ¿Cuál ha sido la última maldad (gorda) que has hecho? No vale decir “no me acuerdo”, ni “yo no hago maldades”.
C.P.S.: Uy, ¿Y vale decir “pasapalabra”?... Es broma… yo creo que la última maldad gorda que hice fue robarle a mi madre veinte duros del monedero, eso sí era una maldad gorda, ahora sólo alguna travesurilla que otra sin importancia… jejeje… ¡quién esté libre de pecado que tire la primera piedra!
B.B.: ¿Qué opinas de la última y severa medida de acción ciudadana del alcalde madrileño Alberto Ruiz-Gallardón que le declara la guerra sin cuartel a los graffitis? A lo mejor se le podría ocurrir algo mejor qué hacer con su tiempo libre, ¿no?
C.P.S.: Otra fabulosa idea de Gallardón, cortar el tráfico en Malasaña y meter un ejército de pobres limpiadores que no tienen culpa de nada con ametralladoras de agua a presión a dar brillo a las paredes, ¡si ya brillan con botes de spray!, si no tiene nada mejor que hacer en su tiempo libre que se arme con un sifón de estos de agua a presión y lo limpie el mismo. Y que no se olvide de avisar a su queridísima amiga Ana Botella. ¡Ellos sí que tienen arte!
B.B.: Aunque hay que decir que si uno se da un garbeo por la ciudad que sea probablemente se encuentre con cada mierda de pintada… ¿Qué les dirías tú a los miles de Jonhies que van dejando su firma bakala por las paredes de por ahí?
C.P.S.: Decirles… más bien darles mi opinión sobre su forma de expresarse, aunque no sirva para mucho, una cosa es pintar un graffiti bien hecho, y otra cosa distinta es escribir “Juani te quiero” en los portales de las casas o encima de los graffitis de verdad. Señor Gallardón: “esto es lo que debe desaparecer”, luego están los que escriben con no se que líquido súper corrosivo en los cristales para que quede permanente, o los que paran el metro amenazando a los seguratas para luego pintar una chapuza en 1 minuto, esta gente son los que dan mala fama a los auténticos artistas que realmente se lo curran y el gobierno debería al menos cederles muros donde expresarse libremente.
B.B.: Hablemos de esta interesante disciplina llamada ilustración. ¿Crees que aún sigue en auge y que ha llegado para quedarse o que sólo es otra moda pasajera?
C.P.S.: Siempre ha estado en auge, cuando entré en la escuela de ilustración, yo recién llegado del pueblo, jeje, me di cuenta de cuánto nivel hay en este país, y es una pena que haya tanta gente con talento desaprovechado, por desgracia es así y no sólo ocurre con la ilustración, también con la música o con otras artes.
B.B.: Hay quien opina que si Ágata Ruiz de la Prada ha triunfado con sus consignas ‘naif’ de educación especial cualquiera puede hacerlo, ¿Dónde se encuentran, para ti, los límites de la creatividad en este campo?
C.P.S.: En realidad el límite está en saber con qué combinarlo, Ágata lo hizo con “moda”, y parece ser que le fue bien, o ¿hay que tener dinero y “contactos”? Desgraciadamente el mundo funciona así, aunque no siempre, en fin… la mejor respuesta a esta pregunta esta en un libro llamado “viviendo del cuento” de Juanjo Sáez, muy divertido y recomendable.
B.B.: ¿Ves a Jordi Labanda como al impulsor de la ilustración en este país? Por cierto, ¿qué ha sido de él?
C.P.S.: Jordi Labanda podría haber sido un impulsor de la ilustración de moda en España, pero el dinero y el merchandising por desgracia tienen mucho poder, vale que tuvo sus días de gloria, pero lo único que impulsó fue la venta de libretitas y carpetas para niñas, tampoco soy quien para hablar de qué ha sido de él porque sinceramente no le sigo ni lo he hecho nunca, yo voy por otros campos.
B.B.: ¿Cómo te ves en unos años? ¿Trabajando para Pixar, colgando tus creaciones en el grandioso Reina Sofía o quizás con tu propia tienda de artículos de diseño?
C.P.S.: Nunca me ha gustado pensar en el futuro, en qué será de mí, la vida da tantas vueltas y es tan impredecible… no es que haya llegado a lo más alto, pero nunca imaginé que llegaría donde estoy, aún me queda mucho camino por recorrer y mucho que aprender, ahora trabajo en publicidad y me gusta, espero que sea así por mucho tiempo, eso sí, sin dejar la ilustración de lado, también trabajo por cuenta propia.
B.B.: ¿Nunca has tenido ganas de mandarlo todo al carajo y estudiar algo con posibles, tipo la ebanistería? Por aquello de que ahora el futuro está en la FP…
C.P.S.: Me lo he planteado taaantas veces, siempre digo que si no fuera ilustrador sería cocinero, ¡me encanta cocinar! Y no lo hago mal, pero ya hay una cocinera en mi familia. Otra faceta mía es la música electrónica, disfruto mucho y además es muy divertido pinchar y ver cómo responde la gente con mis sesiones. ¡Ah! De chico quería ser maquinista de tren, jejeje, y fíjate que de tanto dibujar trenes… ¡qué de facetas tengo!
B.B.: ¿Y si fuera… un dibujo?
C.P.S.: Si fuera un dibujo sería como el típico muñecote de preescolar, una bolita con cuatro palitos, mi pasión siempre ha sido la ilustración infantil. Aunque hago de todo, también me gusta enfocar el estilo infantil a algo más para adultos, como es el caso de mi actual proyecto junto con mi amigo Víctor Santacruz que espero se dé a conocer.
