Jan Saudek
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Jan Saudek, fotógrafo y artista plástico, nacido en 1935 en Praga, antigua Checoslovaquia, pocos minutos después de su gemelo, Karel. Ambos pasaron parte de su infancia en un campo de concentración nazi para niños hasta el fin de la guerra, en 1945, logrando escapar por los pelos de los experimentos de Josef Mengele, “el ángel de la muerte de Auschwitz”. En 1950 comienza a estudiar fotografía, en la Escuela de fotografía industrial de Praga y además en ese mismo año recibe su primera cámara , una Kodak Baby Brownie, de la que luego contaría: “lo único que se puede hacer con esta cámara es cargar el carrete, apretar el botón y hacer la foto; y eso es exactamente lo que he hecho hasta 1963”.
En 1951 comienza oficialmente a desarrollar lo que sería su inconfundible estilo, coloreando una foto; su madre se la enseña al médico familiar, quien hace de ella una maligna crítica que desanima bastante al joven Jan. Pero en 1963 cae en sus manos el catálogo de la exposición Family of Man del fotógrafo norteamericano Edgard Steichen, esto lo llevará a dedicarse a la fotografía de forma definitiva y a hacer de sus aventuras sentimentales auténticas obras de arte. Este catálogo, junto con el terrible episodio de su infancia transcurrido en el campo nazi serán factores determinantes en toda la obra de Saudek.
Sin lugar a dudas es la figura más gamberra, provocativa y criticada de la historia de la fotografía checoslovaca.
Su obra llegó a tener tal relevancia que se convirtió en el primer artista de Checoslovaquia en ser conocido en occidente. Sin lugar a dudas es la figura más gamberra, provocativa y criticada de la historia de la fotografía checoslovaca, por lo menos de la que tengamos conocimiento. Su fotografía primero se centró en el blanco y negro, para pasar más tarde al color. Diez años después de concluir sus estudios, en 1963, expone por primera vez en Praga.
Aunque tiene obra anterior, podríamos afirmar categóricamente que la mayor parte de sus fotografías, las que lo encumbraron durante la década de los 70, tienen lugar en el mismo escenario: una pared descascarillada, agrietada, llena de mierda y de pintadas. Éste va a ser el “lienzo definitivo”, el decorado que el artista escoge para la representación de sus fantasías eróticas. Saudek tiene la cualidad de ofrecernos unas escenas, que aunque esconden gran minuciosidad en la preparación, hacen gala de una naturalidad pasmosa, y que a veces resultan bastantes chocantes, incluso para nuestros ojos de siglo XXI. Con los modelos se podría decir que pasa un poco lo mismo, Jan Saudek los dota de una muy conseguida expresión de normalidad, haciendo que su desnudez o las comprometidas posiciones en las que aparecen carezcan realmente de importancia, podrían, perfectamente, estar esperando el autobús. Le encanta jugar con el deseo, mostrando siempre las dos caras; mezclando elementos como la candidez, la inocencia o la belleza con el sadismo, el vicio y la fealdad más extremos.
A principios de los setenta la carrera de Saudek sufre un giro importante. Vive en un sótano que usa como estudio fotográfico en el que realiza gran parte de su obra, con la pared de la que hablábamos antes, el escenario que ya nunca dejará de usar. El tratamiento del color será indudablemente otro signo de distinción, que le dará a sus obras esa mezcla de barroquismo, erotismo y repulsión. Se puede decir que hay en Saudek dos extremos que se tocan: la provocación y la cursilería. Sus fotos nos transmiten una sensación de pena y desolación. Lo a veces grotesco de los cuerpos contrasta con la muy estudiada coquetería de las poses. El artista disfruta jugando con sus modelos, disfrazándolos, dándoles diferentes identidades y, sobre todo, grandes dosis de humor.
Saudek, que a sus 72 años aún conserva un cuerpo de atleta, se obsesiona con la juventud y en muchas de sus imágenes más polémicas aparecen desnudos de niños y de muchachas puber, algunos de estos desnudos son muy fríos y otros son realmente eróticos.
Su obra ha sido expuesta en numerosas galerías y museos, desde Chicago a Melbourne, Sydney, Nueva York hasta su ciudad, en la cual reside en la actualidad, Praga.

Por Xurxo O.
