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Daido Moriyama en el CCCA
DAIDO MORIYAMA. RETROSPECTIVA DESDE 1965.El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo nos trae una estupenda y bizarra retrospectiva de este gran fotógrafo nipón. Daido Moriyama (Osaka, 1938) se inició en la fotografía con el maestro Takeji Iwamiya y en 1961 se fue a vivir a Tokyo, para trabajar de ayudante en el estudio de otro consagrado, Eikoh Hosoe. Tanto Iwamiya como Hosoe pertenecen a una primera generación de la fotografía de vanguardia japonesa que se vio más que influida por los últimos coletazos de la II Guerra Mundial. Obviamente influido por estos artistas, los primeros trabajos fotográficos de Moriyama reflejan el colapso de los valores tradicionales en la sociedad japonesa de posguerra.
Moriyama ha permanecido un tanto al margen del mercado, convirtiéndose en una figura de culto muy respetada y admirada en el medio fotográfico internacional. En su obra predominan las imágenes en blanco y negro, que le dan ese toque inquietante, utilizando una cámara compacta de 35 mm.
Las 5.758 fotografías que se incluyen en la publicación que reúne en cuatro volúmenes sus obras completas hasta 2003, dan cuenta de los lados oscuros de la vida urbana, de aquello que se oculta tras la deslumbrante escenografía consumista que la sociedad del espectáculo ha impuesto en las ciudades contemporáneas, diluyendo las diferencias entre unas y otras. Sus obras también nos recuerdan que la mirada urbana es, a menudo, nostálgica y que por ello busca fuera de la ciudad lo que teme que ya nunca podrá encontrar dentro.
Sus fotografías son duras y la “belleza” que transmite puede ser de dudoso gusto para algunos. Retrata la actividad callejera de su país, le interesa el día a día de sus gentes, sin florituras. Lleva algo más de cuatro décadas plasmando las realidades de la cotidianeidad de los individuos, retratando a vendedores ambulantes, personajillos y colgados que se encuentra y convirtiéndolos en verdaderos protagonista de sus retratos. Tienen sus fotos siempre ese punto de desgracia que hace que no puedas dejar de mirarlas.
Hasta el 17 de Julio.
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sevilla.
