CINE: ANNA BILLER

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Dicen los enteradillos que vivimos en la posmodernidad. Y esa Era, con un nombre tan cursi, se caracteriza por una constante reinterpretación, remezcla, copia y continuo darle vueltas a cosas ya vistas, hechas o experimentadas. ¿Viejos ingredientes amasados de otra forma? ¿Podría ser éste el quid de la cuestión?

Por Sanwi

 

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      Uno puede volverse loco intentando encontrar algo que sea realmente nuevo, y por ello, para ayudar a los queridos e inquietos lectores de Blablá en esa ardua tarea, no he dudado en viajar “cienes y cienes” de kilómetros, para aventurarme en el siempre insólito mundo del Festival Internacional de Cine de Gijón/ Xixón y traeros LO MÁS NUEVO. O mejor dicho, traeros algo con lo que poder fardar de posmodernos/ as.

  Este festival que comenzó siendo una especie de exhibición de cine infantil y juvenil, va ya por su edición número 45, convertido en el más importante festival de cine independiente/alternativo de este país.  Un vistazo a su sugerente programa de mano, o las estupendas criticas de los “amigos” de Días de Cine, invitan a perderse entre toda esa cantidad de argumentos imposibles e historias desatadas, salpimentadas de un montón de nombres de directores y actores, exóticos y a menudo completamente desconocidos. 

Aparte de la sección oficial, se ofrecen una serie de monográficos, de autores estilos y retrospectivas, cuando menos curiosas. Hay que echarle mucho valor a un festival de ese tipo, sobre todo si se quiere arriesgar en la selección personal de películas.  

Quiero compartir con vosotros, estimados lectores de Blablá, mi último descubrimiento personal. He quedado “fascinado” con Anna Biller, de la que se exhibieron entre otros, el estreno mundial de uno de sus cortos, “Fairy Ballet” y películas como “Viva” de 2006 o “A Visit from the Incubus” de 2001. Esta directora y actriz americana, detallista con la estética casi hasta el fetichismo, pretende dar una visión femenina y absolutamente personal de la liberación sexual de los 70.    

 

 

 

Su cine que, o te atrapa o te hace sentir ganas de matarla (lo cual hubiese sido posible en el “Encuentro con el público”, aunque no llegó a ocurrir, pero más de uno lo pensó para sí, después de la proyección de Viva), estéticamente recuerda una película de serie B de los 60-70, con sus colores saturados y chillones y su estética ranciamente pop.

Es lo más posmoderno que he visto en mucho tiempo. Sería casi posible calificarlo como de “Neo-Landismo a la americana”. De hecho creo que no podré describir esa sutil sensación de “Coño, me la están metiendo hasta atrás” o “esta tía es una gilipollas” que invadió la sala de proyecciones, en la que, como suele pasar en los festivales de cine pobre y con poco glamour, se averió el aire acondicionado y empezamos todos a quitarnos ropa. Alguno llegó a pensar que con aquel argumento y todos medio en bolas, la cosa iba a terminar en performance, pero no, las performances no iban incluidas en el precio. Una pena.

Con esto de la posmodernidad, a menudo da la sensación de quedarse uno a medias... 

 Volviendo al tema que nos ocupa, La vuelta de tuerca que da Anna Biller, es digna de ser vista, para tener una idea de por donde van los derroteros de una buena parte del cine independiente, especialmente en Norteamérica. ¿Es una parodia pop o es un juego pretencioso, donde se mezclan con horterez múltiples elementos? ¿Es un saqueo de muchos géneros y estilos o es esta tía una cachonda mental con un gran sentido del humor? ¿Estamos preparados para degustar y divertirnos con este tipo de cine?   Yo os invito a que la descubráis por vosotros mismos y le pilléis la gracia, os aseguro que no os dejará indiferentes: http://www.lifeofastar.com/aboutanna.html