Una historia pequeña
Hay historias que te pasan. Hay historias que te cuentan. Hay historias que suceden. Y hay historias que son dogma de fe.
María del Rosario Sagrera Campos. 52 adustos años y apenas un par rayas cruzando la frente que jamás se borran con crema, igual en unos años me pongo botox como la de personal. Una piel de agua y jabón y con olor perenne a laca, colonia y aburrimiento. Ni un desplante y ni una palabra más alta que otra, ni siquiera el día que fue abandonada por Ricardo Rivero, RR para los amigos, su primer y último tren. Un tren al que jamás llegó a subirse, si acaso compró un billete que como mucho le dio un par de restregones y una promesa de matrimonio.


